Como el ser humano al pecado,como un esclavo a su señor,
atada estas a ser la misma,
como una flor a ser flor.
Atada por siempre a un camino
de flores rosas que nada dejan,
que de sangre manchan sus espinas.
Y de perfumes que nunca quedan.
Destinada a una luz indefinida,
que confunde alba y ocaso.
A una cruel monotonía
de sentimientos rutinarios.
Atada…
con ataduras de condena…
A seguir siempre las mismas huellas,
repitiendo incansable los mimos pasos,
recorriendo incesante el mismo sendero…
Nuevamente aquel camino,
el destino te obliga a repetir.
El de curvas agónicas,
el de tristes desenlaces,
el de finales oscuros,
el de fines de finales…
Con ataduras de condena…
Atada… atada hasta que mueras…
NCH

